Factores de alimentación y modo de vida EN LA APARICIÓN DE LA CELULITIS

miércoles, 20 de agosto de 2008

Los hábitos desordenados de comida y otros abusos en la dieta crean, con el paso del tiempo, desequilibrios a nivel celular y se establece una cadena de reacciones que contribuyen a la aparición de la celulitis. El exceso de sal, por ejemplo, contribuye al aumento del edema (primera fase de la celulitis).

Por otro lado, la falta de ejercicio físico favorece, sin duda, la aparición de nuestra enemiga la celulitis, pues, cuando los músculos no se ejercitan con regularidad, se vuelven fláccidos.

Generalmente, la celulitis se desarrolla en las áreas en que los músculos están infrautilizados, como es el caso de las caderas y los glúteos.

Las proteínas proporcionan los materiales que sirven para la formación y reparación de los tejidos del organismo. Constituyen la base de todos nuestros tejidos, órganos y músculos. Una dieta pobre en proteínas provoca una retención de líquidos y favorece la formación de edemas. Las proteínas, en cantidad suficiente, impiden la acumulación de agua en los tejidos.

Pero debemos tener en cuenta que el exceso de proteínas es perjudicial para la salud. Si bien existen proteínas de origen animal y otras de origen vegetal, yo me inclino por las vegetales en su forma de dieta lactovegetariana. Además, el aporte de frutas y vegetales es inestimable, pues ayudan a limpiar, desintoxicar y revitalizar el organismo, y esta dieta, si queremos que sea eficaz, hay que hacerla por lo menos una vez a la semana.

Cuando hay tendencia al sobrepeso recomiendo una dieta proteica. Y si hay proyectada una comilona, conviene hacer esta dieta dos días antes. Pero si se decide hacerla un día a la semana -el jueves sería ideal-, tendremos la garantía de conseguir un peso estable, ya que de esta forma conseguiremos una malabsorción que duraría hasta el fin de semana, que son los días, lógicamente, que más se alterna y se come.

También es importante reducir al máximo la sal en la dieta para evitar la celulitis.

Está demostrado que la cantidad de sal necesaria para el buen funcionamiento del organismo está contenida en proporción suficiente en los alimentos que ingerimos habitualmente. Y es más, a veces hay alimentos cuyo contenido en sal es tan elevado, que deberíamos evitar, y con ello evitaríamos, no sólo la retención de líquidos en el cuerpo, sino también la hipertensión arterial y los riesgos que ésta conlleva, reduciéndose los niveles de colesterol al mejorar el metabolismo celular, por disminución del modulador negativo del sodio y por aumento del modulador positivo del potasio, con lo que las grasas se queman en el "horno metabólico". Además, una alimentación rica en potasio ayuda a que las células capten oxígeno y nutrientes, eliminen los desechos y hasta se reparen. La calidad de la linfa depende en gran medida del potasio. Los vegetales ricos en potasio aumentan su concentración cociéndolos al vapor.

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